Todas cuantas bien dadas alabanzas diste a raros ingenios, oh Gil Polo, tú las mereces solo y las alcanzas tú las alcanzas y mereces solo: ten ciertas y seguras esperanzas, que en este valle un nuevo mauseolo te harán estos pastores, do guardadas tus cenizas serán y celebradas.
A Dulcinea del Toboso¡Oh, quién tuviera, hermosa Dulcinea, por más comodidad y más reposo, a Miraflores puesto en el Toboso, y trocara sus Londres con tu aldea! ¡Oh, quién de tus deseos y librea alma y cuerpo adornara, y del famoso caballero que hiciste venturoso mirara alguna desigual pelea! ¡Oh, quién tan castamente se escapara del señor Amadís como tú hiciste del comedido hidalgo don Quijote! Que así envidiada fuera, y no envidiara, y fuera alegre el tiempo que fue triste, y gozara los gustos sin escotes.
Yo soySuele la indignación componer versos, pero si el indignado es algún tonto, ellos tendrán su todo de perversos. De mí yo no sé más, sino que pronto me hallé para decir en tercia rima lo que no dijo el desterrado a Ponto. Y así le dije a Delio: «No se estima, señor, del vulgo vano el que te sigue y al árbol sacro del laurel se arrima. »La envidia y la ignorancia le persigue y así, envidiado siempre y perseguido, el bien que espera por jamás consigue. »Yo corté con mi ingenio aquel vestido con que al mundo la hermosa Galatea salió para librarse del olvido. »Soy por quien La confusa, nada fea, pareció en los teatros admirable (si esto a su fama es justo se le crea). »Yo con estilo en parte razonable he compuesto comedias, que en su tiempo tuvieron de lo grave y de lo afable. »Yo he dado en Don Quijote pasatiempo al pecho melancólico y mohíno, en cualquiera sazón, en todo tiempo. »Yo he abierto en mis Novelas un camino, por do la lengua castellana puede mostrar con propiedad un desatino. »Yo soy aquel que en la invención excede a muchos y al que falta en esta parte, es fuerza que su fama falta quede. »Desde mis tiernos años amé el arte dulce de la agradable poesía, y en ella procuré siempre agradarte. »Nunca voló la pluma humilde mía por la región satírica, bajeza que a infames premios y desgracias guía. »Yo el soneto compuse que así empieza, por honra principal de mis escritos: “¡Voto a Dios, que me espanta esta grandeza!”. »Yo he compuesto romances infinitos, y el de Los celos es aquel que estimo, entre otros, que los tengo por malditos. »Por esto me congojo y me lastimo de verme solo en pie, sin que se aplique árbol que me conceda algún arrimo. »Yo estoy, cual decir suelen, puesto a pique para dar a la estampa al gran Persiles, con que mi nombre y obras multiplique. »Yo, en pensamientos castos y sutiles, dispuestos en sonetos de a docena, he honrado tres sujetos fregoniles. »También al par de Filis mi Silena resonó por las selvas, que escucharon más de una y otra alegre cantilena, »y en dulces varias rimas se llevaron mis esperanzas los ligeros vientos, que en ellos y en la arena se sembraron. »Tuve, tengo y tendré los pensamientos (merced al cielo que a tal bien me inclina) de toda adulación libres y exentos. »Nunca pongo los pies por do camina la mentira, la fraude y el engaño, de la santa virtud total ruina. »Con mi corta fortuna no me ensaño, aunque por verme en pie como me veo y en tal lugar, pondero así mi daño. »Con poco me contento, aunque deseo mucho». |
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Ya que del ciego dios habéis cantado…Ya que del ciego dios habéis cantado el bien y el mal, la dulce fuerza y arte, en la primera y la segunda parte, donde está de amor el todo señalado, ahora, con aliento descansado y con nueva virtud que en vos reparte el cielo, nos cantáis del duro Marte las fieras armas y el valor sobrado. Nuevos ricos mineros se descubren de vuestro ingenio en la famosa mina que al más alto deseo satisfacen; y, con dar menos de lo más que encubren, a este menos lo que es más se inclina del bien que Apolo y que Minerva hacen. |
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